El sombrerero. Tomás de Iriarte.
A los pies de un devoto franciscano
se postró un penitente: -Diga, hermano:
¿qué oficio tiene? -Padre, sombrerero.
-¿Y qué estado? -Soltero.
-¿ Y cuál es su pecado dominante?
-Visitar una moza. -¿Con frecuencia?
-Padre mÃo, bastante.
-¿Cada mes? -Mucho más. -¿Cada semana?
-Aun todavÃa más-. -¡Ya! ¿Cuotidiana?
-Hago dos mil propósitos sinceros...
-Pero explÃquese, hermano, claramente:
¿dos veces cada dÃa? -Justamente.
-¿Pues cuándo diablos hace los sombreros?


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